El cortometraje El día que me quieras. El viaje de Gardel, dirigido por Matías Mera y coproducido entre la Universidad de Buenos Aires y Cráneo Films, se convirtió en la primera producción animada con IA de la UBA y ganó el Premio del Jurado a Mejor Animación IA en la primera edición del AI Film Festival de Tokio. Una proeza que nació en talleres, pasillos y computadoras compartidas, lejos de cualquier alfombra roja.

La película repasa los orígenes humildes de Gardel, su consagración internacional y sus películas. Con el apoyo de IA generativa, el equipo recreó 47 personajes y 75 escenas, mezclando documentos reales y animación.

El corto tuvo su estreno mundial en el 3º Festival Internacional de Cine de la UBA (FIC.UBA) en octubre pasado, y desde ese primer paso quedó claro que ahí había algo más. Mera trabajó junto a más de 40 especialistas durante ocho meses, entre guionistas, archivistas, historiadores y animadores, para construir un universo que respira época, mito y experimentación sin perder la esencia del Zorzal.

También aparece el tramo final de su vida, contado con una sensibilidad que esquiva el dramatismo solemne: el pico de su fama, el accidente y el multitudinario regreso de sus restos a Buenos Aires, uno de los funerales más masivos del país. En ese recorrido se cuelan episodios menos conocidos —el encuentro con Astor Piazzolla, el vínculo con Charles Chaplin, la amistad con Enrico Caruso y hasta su paso escolar junto a Ceferino Namuncurá— que enriquecen el relato sin necesidad de subrayarlos.

Mera celebró el reconocimiento japonés recordando que la vigencia del mito sigue intacta: Gardel siempre encuentra la forma de conectar, incluso cuando aparece convertido en imagen generada por IA. Y es cierto: el corto no es una biografía ni un homenaje rígido, sino una invitación a mirar al artista con ojos nuevos, desde un lenguaje que mezcla tradición y futuro en partes iguales.

La sinopsis habla de “la aventura que cambió la historia de la música y dio origen al primer mito del siglo XX: de la pobreza al esmoquin, del arrabal a Manhattan”. Hoy habría que agregarle un destino inesperado: Tokio y del archivo al algoritmo. Y en ese viaje improbable, Gardel vuelve a demostrar que la eternidad también puede animarse.

tráiler  https://youtu.be/SEI39T2ASE0?si=tIZ1RTtyA_24OZ81