Viajes
En el norte de Chile, entre volcanes, altura extrema y rutas casi desiertas, existe un paisaje que sorprende por sus tonos rojos, verdes, amarillos y blancos . Se trata del Salar de Gorbea, uno de los rincones más impactantes y menos conocidos de la Puna de Atacama.
En el corazón de Bulgaria, entre bosques y montañas de piedra caliza, existe una cueva que parece observar a quienes llegan hasta ella. Desde ciertos ángulos, dos enormes aberturas en el techo forman unos ojos perfectos mirando al cielo. Por eso, este lugar es conocido como “Los Ojos de Dios”.
Hay lugares donde el tiempo parece moverse distinto. Sommarøy, una pequeña isla del norte de Noruega, es uno de ellos. Allí, entre montañas bajas, playas claras y aguas frías del Ártico, los relojes tienen menos protagonismo que en casi cualquier otro lugar del mundo.
Hay lugares que rompen el mapa mental que uno tiene de un país. Punta Perdices es uno de ellos. Esta playa ubicada en la Patagonia Argentina , sorprende con aguas turquesas, arenas claras cubiertas de conchillas y un silencio apenas interrumpido por el viento y el mar.
Una pareja de ballenas y su cría avanzan en silencio sobre la selva tailandesa, como si nadaran en un océano verde suspendido en el aire. No es el mar ni un espejismo: es Hin Sam Wan, la Roca de las Tres Ballenas, una formación natural al noreste de Tailandia.
Hay lugares que sorprenden antes de entrar, y Besalú es uno de ellos. La primera imagen —ese puente románico del siglo XI que se abre paso sobre el río— ya alcanza para entender por qué este pueblo catalán es uno de los más fotografiados de la región.