
Si viajas en febrero, hay algo que está ahí, sin importar el destino: música en la calle, gente disfrazada, ritmos que no paran y una sensación de fiesta compartida. Eso es el carnaval. Una celebración que se vive en barrios, pueblos y ciudades de todo el mundo y que, aunque hoy parece puro festejo, tiene una historia larguísima detrás.








