
Casi mil años después de haber sido bordado, el Tapiz de Bayeux volvió a viajar. Su llegada desde Francia al Museo Británico convirtió una pieza fundamental de la historia inglesa en un acontecimiento que ya se siente con fuerza en las calles de Londres, con entradas agotadas, largas filas y comercios que encontraron en sus escenas una nueva inspiración.








