Mafalda tiene dos fechas que forman parte de su historia. En 1962, Quino dibujó por primera vez a aquella niña que todavía no sabía que iba a convertirse en uno de sus personajes más famosos. El 29 de septiembre de 1964, en cambio, apareció por primera vez con continuidad en Primera Plana. Esa fecha quedó como su cumpleaños oficial.

La historia comenzó con un encargo publicitario. Agens Publicidad buscaba una historieta para promocionar Mansfield, la marca de electrodomésticos de Siam Di Tella. La idea era que los productos aparecieran dentro de las viñetas y que los nombres de los personajes comenzaran con la letra M.

Quino imaginó una familia típica de la clase media argentina de aquellos años. Hasta el auto familiar era un Citroën 2CV, uno de los vehículos que formaban parte de la vida cotidiana de aquella época. Pero la campaña nunca llegó a publicarse. La publicidad quedó en el camino y Mafalda encontró otro destino. Su nombre tuvo un origen particular. Quino lo tomó de Dar la cara, una película en donde aparecía una bebé llamada Mafalda.

Detrás del personaje estaba Joaquín Salvador Lavado Tejón, Quino, nacido en Mendoza en 1932, en una familia de inmigrantes andaluces. Estudió Bellas Artes y, desde muy joven, se dedicó a la historieta y el humor gráfico. En 1951, con 19 años, publicó su primera historieta en la revista Esto Es.

Cuando Mafalda llegó a Primera Plana, dejó de ser aquella niña creada para una publicidad que nunca vio la luz y empezó a construir su propio mundo. Allí aparecieron sus padres y, poco después, Guille, Felipe, Susanita, Manolito, Miguelito y Libertad.

Cada uno tenía una personalidad diferente, pero era Mafalda quien hacía las preguntas incómodas. No entendía las guerras, se preocupaba por la pobreza y las desigualdades, cuestionaba a los adultos y miraba con preocupación el futuro. Y, entre tanta preocupación, había algo que tenía muy claro: no soportaba la sopa.

La tira dejó de dibujarse el 25 de junio de 1973, pero Mafalda no desapareció. Los libros continuaron vendiéndose y sus historias siguieron llegando a nuevas generaciones. Con el tiempo, fue traducida a más de treinta idiomas y se convirtió en parte de la cultura popular de numerosos países.

Quino murió el 30 de septiembre de 2020, apenas un día después de un nuevo aniversario de la primera publicación de Mafalda.

Ahora, a 62 años de aquel comienzo, la niña que nos enseñó a mirar el mundo con sus ojos sigue uniendo generaciones. Porque, aunque cambien las tecnologías y la forma de comunicarnos, sus preguntas y su manera de mirar la realidad siempre estarán vigentes.