El camino ya es parte de la experiencia. Desde Las Grutas, se recorren unos 65 kilómetros por la Ruta 3, en un tramo que forma parte de la ruta de los acantilados, donde la estepa y el mar se encuentran sin intermediarios. Punta Perdices aparece de golpe, sin anuncio ni artificios: una lengua de arena clara rodeada por un mar de transparencia inesperada.

Su nombre proviene de las perdices que habitan la zona, aunque hoy son las conchillas —millones, de todos los tamaños— las que le dan identidad. Caminarlas es casi un ritual para quien llega por primera vez y refuerza esa sensación de estar frente a un paisaje que no encaja del todo con la idea clásica de Patagonia.

En los últimos años, el llamado “Caribe patagónico” dejó de ser un secreto. El crecimiento del turismo trajo consigo un desafío clave: aprender a cuidarlo. Por eso, algunas reglas son esenciales: no circular con vehículos sobre las conchillas, no llevarse caracoles y regresar con todos los residuos que se generen.

El entorno natural completa la experiencia. Aves costeras, peces que se acercan a la orilla y, con algo de suerte, lobos marinos a la distancia recuerdan que este paisaje está vivo. Observar sin intervenir y respetar el silencio también es parte del viaje.

Después de un día entre caminatas lentas y mate frente al mar, la experiencia puede continuar recorriendo otras playas de la ruta de los acantilados o regresar al puerto para cerrar la jornada sin apuros. Porque en Punta Perdices, el verdadero lujo es el tiempo.

Tips para el viajero curioso
📍 Dónde queda: a unos 65 km de Las Grutas, en la zona de Puerto San Antonio Este. Último tramo por ripio.
🚗 Cómo llegar: ideal ir en auto y consultar el estado del camino antes de salir.
🧥 Cuándo ir: primavera y verano, siempre con abrigo liviano.
🧉 Qué llevar: agua, comida, sombrilla y ganas de desconectarse. No hay servicios.
🌿 Dato clave: es un área frágil. Cuidar el entorno es parte del viaje.