Cultura
La restauración fue celebrada con una gran fiesta al aire libre: artistas, público y luces devolvieron a la Floralis Genérica al centro de la escena porteña. Así, regresó esa sensación de equilibrio que solo los íconos verdaderos saben dar.
Hay ciudades que guardan canciones como si fueran tesoros. Y hay artistas que, sin proponérselo, se vuelven parte de sus esquinas, de sus veredas, de su modo de mirar el mundo.
Hasta hace no mucho, nadie imaginaba que un grupo de mujeres aymaras, con sus polleras coloridas, sombreros bombín y trenzas al viento, llegaría a la cima del Huayna Potosí o del mismísimo Aconcagua.
Después de más de dos décadas de espera, Egipto finalmente abrió las puertas de su joya más ambiciosa: el Gran Museo Egipcio, un coloso cultural a la altura de las pirámides que lo custodian.
Hay figuras que nacen del ingenio y terminan formando parte del alma de un país. La Catrina es una de ellas. Su sonrisa elegante y su sombrero de plumas hoy dominan los desfiles del Día de los Muertos, pero su origen fue mucho más provocador.
En Cuetzalan del Progreso, un pintoresco pueblo mágico en la sierra de Puebla, el cielo se convierte en escenario. Allí, cada tanto, los visitantes miran hacia arriba y se sorprenden con una de las tradiciones más impresionantes del país: la Danza de los Voladores.